Exposición amable y ritmo elegido por el niño
La exposición funciona mejor cuando el niño decide el tamaño del paso y puede pausar sin perder dignidad. Invitar, no empujar, evita que asocie novedad con presión. Ensayar en ambientes tranquilos, introducir variaciones mínimas y permitir retrocesos planificados crea una senda clara. Así la valentía se entrena como un músculo, con series cortas, descansos reparadores y una sensación constante de agencia personal.